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La verdad acerca de la muerte

julio 29, 2021
la verdad de la muerte

Son innumerables las especulaciones sobre el estado del hombre durante la muerte. Una falta de conocimiento de lo que dice la Biblia al respecto ha llevado a muchas personas a la desesperación, cuando no, a la adaptación de las teorías más diversas y absurdas. Veamos , pues, lo que dice la palabra de Dios.

Hay muchas personas con la arraigada creencia que enseña que, al morir, el ser humano no «muere» completamente, sino una parte de su ser continúa viviendo indeterminadamente en forma de espíritu.

Usted que piensa: ¿Será que, en ocasión de la muerte, el espíritu de una persona sigue viviendo? Y si este es el caso, ¿Dónde «vive»? ¿O vaga sin rumbo? Por otra parte, ¿Puede ese espíritu comunicarse con los vivos?

Obviamente, el tema es de la máxima importancia, y abundan las preguntas. En primer lugar, ¿No dice la Biblia que solo Dios es inmortal (1 Timoteo 1:17; 6:16)? ¿De dónde surge, entonces, la difundida creencia que enseña que nunca morimos?

En segundo término , ¿No declara también la Escritura que los muertos «no saben nada» (Eclesiastés 9:5,6)? La afirmación bíblica en este sentido es categórica: la persona fallecida no siente, no piensa, no tiene contacto con el mundo de los vivos, ni tampoco puede alabar a Dios (Job 14:21, Salmos 6:5; 104:29). ¿Cómo se puede explicar, entonces, el auge tan asombroso del espiritismo moderno? Si no son los muertos, porque estos «nada saben», ¿Entonces quiénes son esos espíritus que hacen acto de presencia en las reuniones ocultistas?.

Gracias a Dios, hay respuestas a través de la palabra de Dios a estos interrogantes.

El Origen de la vida

¿Por quién vino la vida?

Dios es el autor de la vida: «Creó Dios al hombre… Hombre y Mujer los creó.» Génesis 1:27.

¿Qué proceso siguió Dios para darnos vida?

Asoció la materia con el soplo de la vida: «Dios el Eterno modeló al hombre del polvo de la tierra. Sopló en su nariz aliento de vida, y el hombre llegó a ser un ser viviente.» (Génesis 2:7).

No dice que Dios le puso un alma, y que el hombre tiene un alma, sino que la union de la materia y el soplo de vida lo hizo un ser viviente ; y por lo tanto el hombre es un alma,(Personas). (Mateo 16:25-26)

¿Que es la muerte?

¿Cómo entró la muerte?

Por medio del pecado: «El pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte. Así la muerte paso a todos los hombres, pues todos pecaron.» (Romanos 5:12, Ezequiel 18:4).

¿Cuál es el proceso de la muerte?

El inverso al de la vida: El polvo vuelve a la tierra de donde vino, y el aliento de vida vuelve a Dios que lo dio (Eclesiastés 12:7).

¿Cuánto saben los muertos?

Si hay algo que las Escrituras dejan bien claro, es que los muertos no saben nada (Eclesiastés 9:5-6; Salmo 146:4). Sin embargo, pareciera no haber una creencia más difundida que la que enseña que el ser humano, o una parte de él, sigue consciente en la muerte. ¿Cuál es el testimonio bíblico en este sentido?

La Biblia declara que en la muerte:

  1. El aliento cesa, al igual que el flujo de los pensa­mientos: «No confiéis en los príncipes ni en el hijo del hombre, porque no hay en él salvación , pues sale su aliento y vuelve a la tierra ; en ese mismo día perecen sus pensamiento» Salmos 146:4.
  2. El cuerpo físico vuelve a la tierra de donde procedió y donde con el paso del tiempo se descompone: «Porque polvo eres, y al polvo volverás» Génesis 3:19.
  3. El espíritu, o aliento de vida , regresa a Dios: «Volverá entonces al polvo a la tierra , como antes fue, y el espíritu volvera a Dios, que es quien lo dio» Eclesiastés 17:7.

De acuerdo con estas declaraciones, es lógico concluir lo que las mismas escrituras afirman:

a) No hay ningún tipo de actividad consiente en la muerte (Eclesiastés 9:10).

b) Los muertos nunca más vuelven a tener parte en nada de lo que se hace en esta vida (Eclesiastés 9:6).

c) Los muertos no están en el cielo. El muerto queda en el sepulcro, no va a ningún otro lugar, y allí permanece inconsciente: «David murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta hoy… Porque David no subió al cielo.» (Hechos 2:29,34).

d) Por consiguiente, no pueden alabar a Dios (Salmo 115:17; Job 17:13).

¿Quiere decir esto que la muerte es el fin de todo? ¿Qué no hay esperanza alguna de ver de nuevo a nuestros seres queridos que han ido al descanso? ¡En absoluto! La promesa bíblica es en ocasión de la segunda venida de Cristo, los justos resucitarán para tener vida eterna (Juan 5:29); Es decir, recibirán el don de la inmortalidad (1 Corintios 15:25-49).

¿Podemos comunicarnos con los muertos?

Afortunadamente, la Biblia no deja lugar a dudas. Dios da advertencias reiteradas contra la asociación con quienes pretenden comunicarse con los difuntos. «No os volváis a los médium ni a los espíritus, ni los busquéis para ser contaminados por ellos. Yo soy el Señor vuestro Dios, no sea hallado en ti quien practique adivinación, ni hechicería, o sea agorero , o hechicero, o encantador, o médium, o espiritista, ni quien consulte a los muertos. Porque cualquiera que hace estas cosas es abominable del Señor» (Levíticos 19:31; Deuteronomio 18:10-12).

«Contaminados». «Abominable ». Es un lenguaje que no deja lugar para la duda ¿Por qué condena Dios estas prácticas con tanta vehemencia? Porque es un cruel engaño ya que es una trampa para personas heridas.

Dios no se propuso que la muerte irrumpiera en su perfecta creación, pero Adán y Eva escogieron creer a la serpiente que dijo: «Ciertamente no moriréis», en vez de creerle a Dios, que había dicho: «El día que de él comieres, ciertamente morirás» (Génesis 3:4; 2: 17). Su creencia en la mentira de Satanás los llevó a desobedecer a Dios, lo cual es pecado. «Y la paga del pecado es la muerte» (Romanos 6:23).

Satanás el padre de la mentira

Jesús desenmascaró al diablo como el inventor del engaño , diciendo de él, «desde el principio […] cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza, porque es mentiroso y padre de la mentira» (Juan 8:44). Todos los engaños se originan en él. Nadie que contemple un cadáver espera que hable. Nos damos cuenta de que es imposible. Sin embargo, a pesar de esto, y pese al reiterado desenmascaramiento de muchos médium como fraudes o embaucadores, muchos tratan de oír a los muertos (lsaías 8:19-20).

¿Que nos hace tan vulnerables a estas mentiras?

No era nuestro destino decir adiós. La muerte no ocupaba lugar alguno en el plan original de Dios, nunca se propuso que tuviéramos que separarnos de las personas que amamos. Por ello, con independencia de las veces que nos enfrentamos a la realidad de la muerte, nunca llegamos a aceptarla del todo. En algún momento nos damos cuenta de esto. Que la oscuridad de la muerte haya escrito el fulgor de la vida es algo profundamente injusto. No es de extrañar que nuestra primera reacción de la muerte sea la incapacidad de aceptar su realidad.Abrumados por una pérdida tan profunda, nuestra mente simplemente se niega a darle crédito. Pensamos:
«Debe haber algún error. Esto no puede estar sucediendo».

¿Entonces, porque tanto engaño?

¿Cuál es la base del espiritismo moderno?

Porque el espiritismo está vivo todavía hoy. ¡Y mientras el espiritismo viva, se perpetuará la mentira de que hay prolongación de vida más allá de la muerte! Satanás está trabajando con redoblado el esfuerzo en estos últimos días porque sabe que le queda poco tiempo, y que una de sus armas más efectivas para subyugar al mundo bajo su engañoso control es el espiritismo, el cual está basado en su gran mentira de que el hombre posee un espíritu inmortal que trasciende la muerte y que es posible que los vivos reciban luz y beneficios mediante la comunicación con los espíritus de los seres queridos fallecidos. La verdad del caso es que así se dan las supuestas apariciones de estos seres amados, difuntos los cuales se manifiestan tal y como eran en vida (Ezequiel 13:3-6).

Si quienes se comunican con la gente no con los muertos ¿Entonces quienes son?

Los ángeles caídos que ejercen sus órdenes se presentan como mensajeros del mundo de los espíritus al mismo tiempo que el príncipe del mal aselera poner a los vivos en comunicación con los muertos, ejerce también su influencia fascinadora sobre las mentes de aquellos. Satanás puede evocar ante los hombres la apariencia de sus amigos fallecidos, la imitación es perfecta, los rasgos familiares, las palabras y el tono, son reproducidos con una exactitud maravillosa. Muchas personas se consuelan con la seguridad de que los seres queridos están gozando de las delicias del cielo; y sin sospechar ningún peligro, dan oído a espíritus seductores y las enseñanzas de demonios Es inminente «la hora de tentación que ha de venir en todo el mundo, para probar los que moran en la tierra .» (Apocalipsis 3:10). Todos aquellos cuya fe no este firmemente cimentada en la Palabra de Dios, serán engañados y vencidos (Apocalipsis 16:14).

Con la inmortalidad del alma y la santidad del domingo satanás engañará al mundo (1 Juan 5:19)

La muerte como un sueño (Juan 11:11-14 ; Job 14:10-12)

Tanto los justos como los impíos muertos deben esperar en sus tumbas la hora de la resurrección. Jesús dijo: «No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz [del Hijo del Hombre]; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; más los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación» (Juan 5:28-29). La resurrección en este pasaje es todavía algo futuro, y la tumba aprisiona a ambos grupos, y no se ha dado todavía ninguna recompensa ni ningún castigo ( 2 Pedro 2:9; Job 3: 17).

La muerte no es el final, sino el comienzo

Todo el que muera creyendo en Cristo es sepultado con la esperanza de que muy pronto resucitará para vivir por siempre (1 Tesalonicenses 4:16). Esta resurrección ocurrirá «en el día final» (Juan 6:44). Así como «Dios resucitó al Señor […] nos resucitará también a nosotros» (1 Corintios 6:14;15:51-54).

Jesús dijo: «Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mi vivirá, aunque muera» (Juan 11:25). Cristo destruyó el dominio eterno de la muerte (Hebreos 2:14) y ahora nos ofrece vivir en un lugar «donde no habrá más muerte, ni habrá más llanto, ni clamor y ni dolor» (Apocalipsis 21:4; Romanos 2:7).

Cristo no solo nos salvó sino que también destruyó el poder de la muerte, y que, por medio del evangelio, sacó a la luz la vida inmortal (2 Timoteo 1:1O; 1 Corintios 15:26). (1 Timoteo 4:1 – Apocalipsis 16:14)

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