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La oración para esta hora difícil

mayo 31, 2021

El hombre prefirió el pecado que lo separó completamente de la invisible fuerza del Altísimo. La oración es el medio que establece el contacto para que el poder de Dios se posesione de nuestra vida y podamos así cumplir lo que la humanidad débil y pecaminosa jamás podría hacer. (Lucas 11:1-4).

Hablando de la potencia de Dios, nuestro Señor dijo: toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. (Mateo 28: 18).

Dios desea que su poder llene plenamente nuestra vida. El apóstol Pablo nos aconseja que mantengamos constantemente ese contacto. Nos dice «Orad sin cesar». ( l Tesalonicenses 5:17).

¿QUE ES ORAR?

Orar es abrir nuestro corázón a Dios como a un amigo, la oración es comunión con el cielo, es una conversación entre Dios y el hombre. Orar es
ponerse en contacto con el poder de Dios.

¿COMO PUEDO ORAR SIN CESAR?

¿Debo estar siempre de rodillas? ¿Es necesario que, sin interrupción, mis labios murmuren ciertas frases de adoración o peticiones?. De ninguna manera. Pero sin duda debemos disponer de momentos particulares
consagrados a la oración, y, además, en el transcurso del día, en diversas circunstancias, nuestro corazón puede elevarse a Dios, tal vez durante una caminata solitaria, o en medio de la multitud, o en el taller, la fábrica o la oficina mientras trabajamos. Esas cortas plegarias nos mantendrán en comunión con la Fuente de poder que nos ayudará a cada hora del día.
Algunos piensan que no pueden orar porque no saben cómo hablar con Dios, no saben qué decir. No necesitamos un libro de oraciones para hablar con nuestro Padre celestial.

Recuerda que la oración es abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo: Cuanto tiempo y dinero gastamos hablando con todo lo que la tecnología nos brinda: celular, internet, computadora etc. hablando con nuestros amigos, familiares y para Dios no hay tiempo.

Un filósofo Inglés dijo es mejor olvidarnos de nuestro alimento físico que olvidarnos de la oración. La oración es parte de nuestra vida, es el OXIGENO de nuestra vida espiritual. Sea cada respiración una oración.

Debemos dirigir nuestras oraciones a nuestro Padre Celestial; al enseñarnos a orar nuestro Señor dijo: vosotros pues oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos:» (Mateo 6:9)

»De cierto os digo que todo cuanto pidieres al Padre en mi nombre, os lo daré:» (Juan 16:23).Jesús decía: «Pediréis en mi nombre; y no os digo que
yo rogaré al Padre por vosotros; porque el Padre mismo os ama». (Juan 16:26-27). «Yo os elegí a vosotros… para que cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, El os lo dé» (Juan 15:16).

Mas tu cuando ores, entrate en tu cámara y cerrada tu puerta, ora a tu padre que está en secreto. Y tu Padre que ve en secreto te recompensará en público: (Mat,eo 6:6).

Hay en nuestra vida y en nuestro corazón muchas cosas que no podemos mencionar ni siquiera a nuestros amigos más íntimos. Pero no necesitamos la misma reserva con el Hijo de Dios. Podemos y debemos abrirle nuestro corazón cuando oramos a El en privado, El sabe y comprende todo lo que experimentamos.

Nuestro gozo, nuestro amor por él, los deseos de nuestro corazón, nuestras debilidades, nuestros pecados, todo lo abarca su comprensión, porque sabe
todo lo que nos concierne. Simpatiza con nosotros cuando estamos soportando una prueba dura o sufriendo tribulación y también se regocija con nuestra felicidad.

»Porque no tenemos un pontífice que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas; más tentado en todo según nuestra semejanza pero sin pecado.»
(Hebreos 4:15).

LA ORACIÓN ÓIDA POR DIOS

Para ser oída por nuestro Padre Celestial debemos orar de acuerdo con la voluntad de Dios, sí, debemos pedir en armonía con la voluntad de Dios. Una oración tal siempre será oída.

Y esta es la confianza que tenemos en El, que si demandaremos alguna cosa conforme a su voluntad, El nos oye. (1 San Juan 5:14).

Es necesario; a causa de lo confuso de nuestra limitada visión humana, no podemos saber · si la bendición que pedimos será mejor para nosotros. Sólo Dios conoce el fin desde sus comienzos. En consecuencia, en nuestras oraciones debemos siempre expresar nuestra completa sumisión a su voluntad para con nosotros. Jesús estableció el ejemplo en esto cuando oro, pero no sea como yo quiero, sino como tu.» (Mateo 26:39) (Juan 12:27-28).

PEDÍS Y NO RECIBÍS

Porque pedís mal para gastar en vuestros deleites». (Santiago 4:3).

DEBEMOS ABANDONAR EL PECADO

Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me oirá. «(Salmo 66: 18 – 139: 1-4)

Pecar es desobedecer la ley de Dios. El pecado nos separa de la generosidad de Dios. Debemos apartarnos de él. El que aparta su oído para no oír la ley su oración también es abominable: (Prov. 28:9-13).

¿QUE PEDIMOS EN ORACIÓN?

En primer lugar debemos pedir el perdón de nuestros pecados. Nuestro Señor nos enseñó a orar diciendo: Perdona nuestras deudas. (San Mateo 6:12-14). Una confesión sincera a Dios irá siempre acompañada
de un perdón completo.

Si confesamos nuestros pecados Él es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad. (1 San Juan 1:9).

JESÚS NUESTRO EJEMPLO

El Salvador día tras día debía apartarse de una vida de incesante actividad y contacto con las necesidades humanas para buscar comunión directa con su padre.

Como uno de nosotros dependía enteramente de Dios y en lugares secretos de oración, buscaba fuerza divina a fin de ser fortalecidos para hacer frente a los deberes y las pruebas en un mundo de pecado.

PRESENTAD A DIOS VUESTRAS NECESIDADES

Gozos, tristezas, cuidados y temores. No podéis agobiarlo ni cansarlo. El que tiene contados los cabellos de vuestra cabeza, no es indiferente a las necesidades de sus hijos. «Porque el Señor es muy misericordioso y compasivo». (Sant. 5:11).

Su amoroso corazón se conmueve por nuestras tristezas y aún por nuestra presentación de ellas. Llevadle todo lo que confunda vuestra mente.

Ninguna cosa es demasiado grande para que El no la pueda soportar; Él sostiene los mundos y gobierna todos los asuntos del universo. Ninguna cosa que de alguna manera afecte nuestra paz es tan pequeña que Él no la note. No hay en nuestra experiencia ningún pasaje tan oscuro que Él no pueda leer, ni perplejidad tan grande que Él no pueda desenredar. Ninguna
calamidad puede que acaecer al más pequeño de sus hijos, ninguna ansiedad puede asaltar el alma, ningún gozo alegrar, ninguna oración sincera escaparse de los labios, sin que el Padre celestial esté al tanto de ello, sin que tome en ello un interés inmediato. El «sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas» (Sal. 147:3). Las relaciones entre Dios y cada una de las almas son tan claras y plenas como si no hubiese otra
alma por la cual hubiera dado a su Hijo amado.

LA ORACIÓN UNA NECESIDAD

Las tentaciones a que estamos expuestos cada día hacen de la oración una necesidad ; todo camino está sembrado de peligros, no hay seguridad en nada de este mundo, los que procuran rescatar a otros del vicio y de la ruina están especialmente expuestos a la tentación en continuo contacto con el mal. Hace muchos años el país se conmovió con una triste noticia del accidente de un avión donde murieron 7 personas. Uno de los sobrevivientes días después del accidente al ser entrevistado después de haberse encontrado al borde de la muerte dijo: lo único que recuerdo es una oración hecha por mi en el momento de angustia: «Padre perdona mis pecados y todo lo malo que hice». En ese momento no se acordó del carro último modelo que había comprado, ni de la cuenta del banco. Tiene razón el filósofo inglés al decir que la oración es parte de nuestra vida, es el oxigeno de nuestro existir.

Vienen días difíciles para el mundo, los problemas se multiplicarán por doquiera y la vida se hace cada día más compleja y el ser humano debe saber que Dios es el único que puede sostenerlo en medio de tanta
dificultad y tentación.

Afortunadamente al hombre le queda el recurso de la oración, mediante la cual se llega a Dios y le abre su corazón en demanda de ayuda, y Dios cumple lo que promete.

Un joven se ganó la confianza de su jefe, un empresario que era muy ocupado. Diariamente atendía muchas personas de todo el mundo.

Sin embargo este joven tenía el número telefónico privado de Él, sus compañeros se quedaban admirados de que él no necesitaba citas, o meses para hablar con éI ya que era muy difícil por sus ocupaciones, pero
él lo hacía fácilmente, su jefe confiaba en él. Y tenían una comunicación continua.

Dios es el dueño de todo. El creador del universo. El quiere darte el número privado. Cuando hacemos su voluntad lo que a El le agrada, al estudiar su Palabra, la aceptamos y la obedecemos, entohces nuestra vida se va transformando y santificando.

Entonces rechazaremos el pecado con todo nuestro ser y nos deleitaremos en guardar sus mandamientos, y el sábado sera un gozo pasar el tiempo con Él. Entonces nuestra oración será de continua fe y confianza íntima, comunión diaria de hablar con El, en Medio de millones de personas que desesperadamente le buscan y le piden.

A ti te ha dado su número privado, que bendición, qué privilegio.
Eso es algo maravilloso que podamos orar eficazmente, que seres mortales indignos y sujetos a yerros posean la facultad de presentar sus peticiones a Dios.

El hombre débil y pecaminoso tiene el privilegio de hablar a su hacedor. Podemos pronunciar palabras que alcanzan el trono del Monarca del Universo. (Salmo 34:15).

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