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Fuimos creados para ser felices

junio 24, 2021
matrimonio feliz

¿Cuál es el elemento que logra transformar la casa en un hogar? ¿Cómo se transforma un grupo de personas en una familia feliz? ¿Qué hace que el hogar sea el reino del Padre en el cual la esposa es reina, cada hija una princesa, cada hijo un heredero y donde Cristo reina sobre todos? ciertamente los lazos familiares con los más estrechos, tiernos y sagrados del mundo. (Proverbios 18:22; Josué 24:15).

La formula del verdadero Amor

No solo es una fórmula para dos, sino que promueve el entendimiento mutuo en cualquier parte del mundo. En toda relación de la vida cotidiana, es la gente la que produce los problemas. Leamos el pasaje de 1 de Corintios 13:4-7 el amor es sufrido, es benigno; e amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo es era, todo lo soporta”.

He aquí la fórmula divina del amor. Leámosla una y otra vez. Es evidente que aquí se trata de una dimensión de las relaciones humanas que nunca han’ sido bien entendidas. En este pasaje se hace énfasis precisamente en el valor del individuo es decir del otro individuo. En muchas ocasiones se lo ha pasado por alto. Como resultado, el sentimiento de seguridad del cónyuge se ha visto amenazado.

No estoy hablando de una cuenta bancaria. Me refiero a la seguridad de los afectos del compañero o compañera. ¡He descubierto que un sentimiento de seguridad y de valor individual son tan importantes! para el hombre o una mujer como lo son la vida y la salud. Nada puede ayudar tan rápidamente al crecimiento de la felicidad en el matrimonio como el producir en nuestro cónyuge un sentimiento de seguridad en nuestros afectos, la sensación de ser valorado, amado y necesitado. Sin un fundamento tal, la felicidad tendrá una vida muy corta (Prov. 5:17-18).

La formula para dos

El Señor ordeno que hacer feliz a la esposa tuviera prioridad por encima del servicio público e incluso de la defensa de la patria: si un hombre está recién casado, no deberá ir a la guerra, ni se le hará cumplir, ninguna otra
clase de servicio durante un año; así podrá estar libre en su casa todo ese tiempo, para la felicidad de su mujer (Deut. 24:5).

Ni aún la espiritualidad debiera interferir en el cumplimiento de los deberes conyugales, como ordena el apóstol Pablo: tanto el esposo como la esposa deben cumplir con los deberes propios del matrimonio (1 Corint. 7:3-5)

El Amor se expresa en palabras y en hechos

Son muchos los que consideran que las demostraciones de ternura y cariño son una debilidad y permanecen en tal retraimiento que repelen a los demás. (Colosenses 3:14).

Al ser reprimidos, los impulsos de sociabilidad y generosidad se marchitan y el corazón se vuelve desolado y frío.

Debemos precavernos contra este error. El amor no puede durar mucho sino se le da expresión.

Ame cada uno a su cónyuge antes de exigir que el otro lo quiera. Cultive lo más noble que haya en si y manifiéstese dispuesto a reconocer las buenas cualidades del otro. El saberse apreciado es un admirable estímulo y motivo de afianzamiento de la autoestima. (Efesios 5:22-29).

La comprensión y el respeto mutuo alientan el esfuerzo por alcanzar la excelencia y el amor aumenta al estimular la prosecución de fines cada vez más nobles.

La razón por la cual vemos en nuestro mundo tantos hombres y mujeres de corazón duro estriba en que el afecto verdadero se ha considerado como debilidad y se lo ha desalentado y reprimido.

Lo que mantiene unido a mi matrimonio

Si los psicólogos y sociólogos se dedicaran a estudiar menos la razón de por qué fracasan los matrimonios, y por el contrario, dedicaran sus mejores esfuerzos a descubrir porque hay parejas que se mantienen unidas y felices, ¿no creen que todos saldríamos ganando? las parejas dicen que siguen unidos a sus cónyuges y las razones son básicamente las mismas. (Salmo 27:1).

La boda de oro

Mi esposa Nellie descubrió en sus lecturas la historia siguiente, que he contado en muchos lugares del mundo; se refiere a una pareja que esta por celebrar sus bodas de oro. (Cantares 4:7).¿Sabía el lector que, a pesar de los elementos corrosivos de este siglo XXI, uno de cada cinco matrimonios dura más de 50 años en los Estados Unidos? En esta ocasión, el periódico local envío un reportero para que entrevistará a los esposos..

¿Cuál es la receta para un matrimonio feliz y duradero?

Se lo diré, mi joven amigo, dijo con lentitud el anciano quedé huérfano desde muy temprana edad, y siempre tuve que trabajar muy duro para ganar mi sustento. Ni siquiera miré a una muchacha hasta que crecí y me hice adulto. Sara fue la primera mujer con quien tuve amistad cuando, debido a sus maniobras, me vi obligado a proponerle matrimonio, me sentí verdaderamente espantado. Pero después de la boda su padre me llamo aparte y me entregó un paquetito, diciéndome: esto es todo lo que necesitas saber y eso era lo que ese paquetito contenía.

Extrajo un voluminoso reloj dorado de su bolsillo, lo abrió y se lo entregó al reportero, allí, escritas sobre la esfera del reloj, donde podía verla muchas veces por día se encontraban las palabras siguientes: «Dile a Sara algo amable» (Cantares 1:15-16).

¿Demasiado sencillo para dar resultado, dirá el lector? «pero dio resultado» recordemos siempre que las pequeñas monedas que compran la felicidad no cuestan nada. Las expresiones de aprecio dan buenos resultados. La comprensión y el afecto tierno expresado libremente son elementos que promueven la felicidad en las relaciones humanas.

Cierto día después de la comida, uno de los invitados llamó aparte a Roberto y le preguntó el secreto de la felicidad en su matrimonio.

Haz de saber dijo este, que no siempre fue así. Los primeros dos o tres años fueron muy tormentosos, a tal punto que estábamos decididos a separarnos. Una vez decidimos hacer una lista de todas las cosas que nos parecían mal a cerca del otro. Las listas resultaron ser bastantes largas, pero Sara me dio la suya y yo le di la mía. Nuestro orgullo se sintió muy herido cuando las leímos. Algunas de las cosas que aparecieron allí nunca las habíamos dicho en voz alta o compartido de otra forma. (Proverbios 21: 19; – 15:1)..

A continuación, hicimos algo que podría parecer descabellado. Fuimos al patio y quemamos esas listas; mientras que se convertían en humo y ceniza, nosotros las mirábamos abrazados por primera vez en varios meses. Volvimos a casa, y nos dedicamos a hacer una lista de todo lo bueno que pudiéramos encontrar el uno al otro. Nos llevó algún tiempo. Fue difícil, porque a estas alturas nuestro matrimonio se encontraba bastante mal parado. Sin embargo, perseveramos en nuestro empeño.

«Luego hicimos otra cosa que podía parecer simple. Ven conmigo al dormitorio y te mostraré algo».

Si hay algún secreto que explique nuestra felicidad es este, le confió Roberto.

Le contó a su amigo como había aprendido de memoria su lista mientras viajaba al trabajo, y como la siguió repasando cada día. Finalmente agregó: Ahora considero a mi esposa la mujer más encantadora del mundo. Y creó que ella siente lo mismo con respecto a mí. Eso es todo.

¿Eso es todo? puede ser, pero llega al corazón mismo de un matrimonio feliz. Se elimina lo malo y se cultiva lo bueno ¡ese hogar era un verdadero cielo hecho en casa! y todo se debía a dos listas escarabajeadas, que colgaban en la pared ¿recordemos las palabras del apóstol Pablo? «el amor no guarda rencor» los malos rasgos de carácter, tanto propios como de nuestro compañero, deben ser llevados literalmente a la basura y allí deben convertirse en ceniza.

Las Esposas anhelan palabras de amor

Muchas mujeres anhelan de sus esposos, palabras de amor, bondad, atenciones y cortesías usuales que les corresponden. Cuántas dificultades y marea de males e infidelidad se podría haber evitado cultivando la consideración, la atención, las bondadosas palabras de aprecio, y las pequeñas cortesías de la vida que mantuvieron vivo el amor y que sintieron que eran necesarias cuando estaban conquistando a las compañeras elegidas. (Colosenses 3:19).

Si el esposo y la esposa solo continuaran cultivando estas atenciones que nutren el amor, serían felices en su compañía mutua y tendrían una influencia santificadora sobre sus familias. Tendrían entre si un pequeño mundo de felicidad y no desearían salir de ese mundo para buscar nuevas atracciones y nuevos objetos de amor.

El amor no busca lo suyo, el amor no deja de ser

Bruce Barton cuenta una anécdota de la vida de Abraham Lincoln durante la guerra civil norteamericana, Lincoln y uno de sus ministros visitaron al general McClellan. Lincoln necesitaba información de primera mano, y McClellan era la única persona que podía dársela. El general no se encontraba en casa y los dos visitantes esperaron durante una hora en la antesala. Finalmente oyeron sus pasos al llegar, sin embargo, él se dirigió escaleras arriba y se encerró en su cuarto. Esperaron unos minutos, finalmente, Lincoln le pidió a uno de sus sirvientes que recordara al general que todavía lo estaba esperando. Momentos más tarde el sirviente le dijo; avergonzado que estaba demasiado cansado para atender al presidente de hecho ya estaba desvestido y acostado.

Una vez fuera de la casa, el ministro estalló en expresiones de ira. ¿No debería Lincoln despedir inmediatamente a McClellan de su puesto? Pero el presidente colocó su mano con calma en el hombro de su acompañante y le dijo: no lo tome tan a pecho. Estoy dispuesto hasta sujetarle el cabello a McClellan, si tan solo nos trae victorias.

¿Por qué estuvo Lincoln dispuesto a aceptar este insulto a su dignidad? En su corazón se encontraba enclavado el gran propósito de ganar la guerra y dar libertad a un pueblo. Esa era su pasión. Su orgullo, su posición, su dignidad y su derecho ocupaban lugares subordinados.

Así es como trabaja la fórmula. Así es como da resultados en la vida pública. Así es como produce resultados también en el hogar. «El amor no busca lo suyo». El destino del hogar, el futuro de dos almas, la felicidad de nuestro cónyuge, todo esto viene primero. Nuestros derechos personales, nuestra dignidad, el respeto que merecemos, todo esto ocupa un lugar subordinado. Es extraño, pero la felicidad nos encuentra más fácilmente cuando ocupamos el segundo lugar en la fila, he descubierto, a menudo de la manera más fácil que el secreto del matrimonio duradero se compone de cosas pequeñas; pequeñas acciones que expresan devoción de cosas pequeñas, pequeñas palabras, pequeños. Actos de cortesía, pequeñas atenciones.

¿Por qué habríamos de dirigir palabras bondadosas a los extraños durante todo el día, para olvidarnos de ellas apenas llegamos a nuestro propio hogar? ¿Por qué si amamos a los nuestros con mayor intensidad?

Al extraño tratamos con dulzura, ante el huésped sonreímos complacido; asperezas reservamos a los nuestros, aunque nunca los queramos ver heridos.

¿Qué aportamos nosotros al matrimonio? ¿Nos preguntamos qué hará nuestro cónyuge por nosotros, o que haremos nosotros por nuestro cónyuge? la diferencia es diametral, porque si el matrimonio consiste únicamente en la fusión de dos egoísmos, no tiene ninguna posibilidad de triunfar.

Cuando dos personas se han unido en matrimonio, no queda ningún lugar para La hipocresía. Deben abandonar toda máscara y poseer, todo fuego. La continua intimidad de la vida matrimonial revelará con exactitud el contenido de su personalidad. La sencillez y la sinceridad son vitales. Sin embargo, cual escasas son esas virtudes en nuestros días ¡felices os que las cultive en su matrimonio!

La sociedad moderna nos enseña a ser sutiles,complicados, indirectos, tortuosos y hábiles. Vivimos llenos de exageración y afectación. Nos convertimos en expertos en impresionar, maestros en fingimiento «expresamos emociones que no sentimos, preferimos vivir en el mundo de la hipocresía».

No hay lugar para la aceptación ni la ostentación en el matrimonio. No hay lugar para el despliegue de apariencias insinceras. Solamente la autenticidad podrá pasar la prueba. Pero si lo deseamos, podremos dotar a nuestro matrimonio del precioso don de la sinceridad genuina. No es fácil alcanzar el éxito en la vida conyugal. Pero gracias a Dios es posible.

Responsabilidades en el matrimonio

Una atractiva joven que se había casado cuatro años atrás, discutía con su consejero espiritual la necesidad de llevar a cabo ciertos ajustes de su matrimonio. Con toda sinceridad descubrió ante él la tierra encantada de los sueños de su noviazgo. Se había unido en matrimonio con un joven excelente en una hermosa ceremonia nupcial, su idea del futuro consistía en encantos sin fin, viajes, afecto inagotable, ropa digna de una reina y dinero a montones. Si, y también energías inagotables para, gozar de todas estas cosas. Ahora su actitud parecía decir: ¿porque nadie me dijo que habría un cambio en la escena? ahora se daba cuenta que tendría que aceptar las realidades de la vida de hogar. Debería acostumbrarse a los bebés, los platos, las cuentas y el trabajo duro e incesante.No, el matrimonio no es la constante luna de miel. Consiste más bien en compartir continuamente las tareas y las responsabilidades que entraña la formación de un hogar. (Lamentaciones 3:27).

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