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El matrimonio y la violación al séptimo mandamiento

julio 26, 2021
El matrimonio y la violancion-al-septimo mandamiento

La tierra será otra vez barrida con la asoladora ira de Dios, y el pecado y los pecadores serán barridos. Los pecados que acarrearon la venganza sobre el mundo ante diluviano, existen hoy. El temor de Dios ha desaparecido de los corazones de los hombres, y su ley se trata con indiferencia y desdén. La intensa mundanalidad de aquella generación es igualada por la de la presente, Cristo dijo: porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento, hasta el día que Noé entro en el arca, y no conocieron hasta que vino el diluvio y llevó a todos, así también será la venida de el Hijo del Hombre (Mateo 24:38-39).

Dios no condenó a los ante diluvianos porque comían y bebían; les había dado los frutos de la tierra en gran abundancia para satisfacer sus necesidades materiales. Su pecado consistió en que tomaron estas dádivas sin ninguna gratitud hacia el dador, y se rebajaron entregándose desenfrenadamente a la glotonería. Era lícito que se casaran. El matrimonio formaba parte del plan de Dios; fue una de las primeras instituciones que el estableció. Dio instrucciones especiales tocante a esta institución, revistiéndola de santidad · y belleza; pero estas instrucciones fueron olvidadas y el matrimonio fue pervertido y puesto al servicio de las pasiones humanas. (Proverbios 2: 16-17)

Al límite de la misericordia de Dios

Condiciones semejantes prevalecen hoy día. Lo que es lícito en sí es llevado al exceso. Se complace al apetito sin distinción. La intemperancia entorpece las facultades morales y espirituales, y prepara el dominio de las pasiones bajas. Multitudes de personas no sienten la obligación moral de dominar sus apetitos sexuales y se vuelven esclavos de la concupiscencia. Los hombres viven solo para el placer de los sentidos; Únicamente para este mundo y para esta vida.

El mundo una segunda Sodoma

Antes de la destrucción del mundo antiguo por el diluvio, sus habitantes estaban ennegrecidos de corrupción. Prevalecían el pecado y los crímenes de toda clase. La condición actual del mundo está llegando rápidamente al punto cuando Dios dirá, como dijo en la antigüedad: «mi espíritu no contenderá para siempre con el hombre» uno de los pecados más graves que prevalece en esta era degenerada por la corrupción es el adulterio. Este vergonzoso pecado está siendo cometido en forma alarmante. El sábado y la institución matrimonial fueron establecidas por Dios en el edén, para que fueran perpetuados en forma sagrada y santa. Ambas instituciones de origen divino, han sido despreciadas y consideradas sin ningún valor por hombres y mujeres cuyos corazones están determinados a ejecutar solamente el mal. (Romanos 1:26-29 Mateo 11: 22-24)

No hay gozo real en la vida de los pecadores (1 Corintios 6:9-11)

El Señor hizo al hombre recto, pero este pecó y se ha degradado, porque rehúsa rendir obediencia a la demanda sagrada de la ley de Dios. Si las pasiones del hombre son apropiadamente controladas y correctamente orientadas, contribuirán para el bien de su salud física y moral, y le asegurarán felicidad en abundancia. El adultero, el fornicario y el incontinente no gozan de la vida. No hay placer auténtico para el trasgresor de la ley de Dios. Sabiendo esto, el Señor ha puesto restricciones al hombre. El dirige, comanda categóricamente prohíbe el Señor sabe muy bien que la felicidad de sus hijos depende de la sumisión a su autoridad, y de vivir en obediencia a su norma dé gobierno santa, justa y buena. (Proverbios. 6:26).

La monogamia el ideal de Dios

La monogamia (Gén. 2:21-24; Mat. 19:5) fue siempre el ideal de Dios para los matrimonios humanos, y donde existían situaciones de poligamia, esta fue sencillamente tolerada los pasajes más hermosos de las escrituras relacionadas con el matrimonio no dan indicios de pluralidad de esposa o de esposo (Salmo 28:3; Prov. 31:10-31; Ecles. 9 etc). Pero la poligamia ya se practicaba en una época tan temprana como la de Lamec que tuvo dos esposas (Gén.4:19). Las condiciones indescriptibles que produjeron el diluvio se habían iniciado cuando los hombres tomaron varias mujeres por motivos concupiscentes (Gén.6:1-3). Abraham quiso cumplir la promesa de Dios con la poligamia (Gén. 16:3-4); incidente registrado no como un ejemplo a imitar, sino como una demostración de los lamentables resultados que siguen a una desviación del plan ideal de Dios. (Gén. 16:5-6). Isaac, el hijo de la promesa, tuvo una esposa (Gén. 25:20), pero Jacob tomo dos esposas y criadas (Gén. 29:23-28; 30:4-9). Las escrituras no intentas suavizar los fracasos de Abraham y de Jacob o de hombres como Gedeón, Elcana, Salomón y Roboam con respecto a estas malas prácticas (Jueces 8:30-31; 1 Sam. 1:1; 2:6; 18:27; 2 Sam. 20:3; 2 Cron. 11:18-21) la poligamia se había difundido tanto que había dejado de considerarse pecado; violaba, sin embargo, la ley de Dios y destruía la santidad y la paz de las relaciones familiares. El casamiento de Abraham con Agar fue un mal, no solo para su propia casa, sino también para las generaciones futuras.

Funesta consecuencias de la poligamia

David finalmente cayó en la práctica común de los reyes que estaban a su alrededor: la pluralidad de esposas; y su vida fue amargada por los malos resultados de la poligamia. Su primer error fue el tomar más de una esposa, alejándose así de la sabía disposición de Dios. Esta desviación de lo recto preparó el camino para errores mayores. Las naciones idólatras consideraban que poseer muchas mujeres constituía una adicción a su honor y dignidad, y David llegó a considerar como un honor para su trono poseer muchas esposas. Pero pudo ver la desdichada consecuencia de tal decisión en la infeliz discordia, la rivalidad y los celos que se manifestó entre sus numerosas esposas y el gran número de hijos.

También la violación del séptimo mandamiento se practicó antiguamente en nombre de la religión.

La poligamia fue uno de los pecados que trajo la ira de Dios sobre el mundo ante diluviano y, sin embargo, después del diluvio esa práctica volvió a extenderse. Hizo satanás un premeditado esfuerzo para corromper la institución del matrimonio, debilitar sus obligaciones, y disminuir su santidad; pues no hay forma más segura de borrar la imagen de Dios en el hombre, y abrir la puerta a la desgracia y al vicio.

El adulterio y el pecado de David

Su crimen y adulterio en el caso de Urias y Betsabé fue grave a la vista de Dios. Un Dios justo e imparcial no podía sancionar o excusar estos pecados en David, por eso le dirigió una reprensión y una dura denuncia por intermedio de Natán, su profeta, quién dibujo con vivos colores su grave ofensa. David había sido ciego a su nefasto alejamiento de Dios. Había excusado su conducta pecaminosa hasta que su proceder le pareció inocuo a su propia vista. Un paso equivocado preparó el camino para el siguiente, hasta que sus pecados atrajeron la reprensión de Jehová por medio de Natán. David se despertó cómo de un sueño. Percibió el significado de su pecado. No trató de excusar su conducta, o paliar su pecado como hizo Saúl; sino que inclinó su cabeza humillándose. (2 Samuel 11:5).

La reprensión de Dios

El profeta Natán recibió órdenes de llevar un mensaje de reprensión a David. Era un mensaje terrible en su severidad. A pocos soberanos se les podría haber dirigido una reprensión sin que el mensajero perdiese la vida. Natán transmitió la sentencia divina sin vacilación, aunque con tal sabiduría celestial que despertó la simpatía y la conciencia del rey y le indujo a que con sus labios emitiera su propia sentencia de muerte apelando a David como el guardián divinamente designado para proteger los derechos de su pueblo, el profeta le relato una historia de agravio y opresión que exigía justicia y castigo.

Natán fijó los ojos en el rey; y luego, alzó la mano derecha, le declaró solamente: tú eres aquel hombre ¿porqué. pues continuó tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? como David, los culpables pueden procurar que su crimen quede oculto para los hombres; pueden tratar de sepultar la acción perversa para siempre a fin de que el ojo humano no la vea ni lo sepa la inteligencia humana; pero todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta (hebreos 4:13). Nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse (Mateo 10:26).

El arrependimiento de David

El arrepentimiento de David fue sincero y profundo. No hizo ningún esfuerzo para aminorar su crimen. Lo que inspiro su oración no fue el deseo de escapar a los castigos con que se le amenazaba. Pero vio la enormecidad de su transgresión contra Dios; vio la depravación de su alma y aborreció su pecado. No oro pidiendo perdón solamente, sino también pidiendo pureza de corazón. David no abandonó la lucha en su desesperación. Vio la evidencia de su perdón y aceptación, en la promesa hecha por Dios a los pecadores arrepentidos. (Salmo 51; Salmo 32).

El día de la revelación de Dios

El último día se aproxima. Todos debiéramos considerar el hecho que satanás está luchando justamente ahora por el dominio de las almas, ¿será que cometeremos pecados en los límites mismos de la Canaán celestial?

¡Cuántas revelaciones el esposo llegará a saber, por primera vez, acerca de los engaños y la falsedad practicados por la esposa, a quien consideraba inocente y pura! La esposa, por primera vez, llegar a conocer el caso de su esposo. Y los familiare y amigos podrán saber cómo el error, la falsedad y la corrupción los había estado rodeando; pues los secretos de todos los corazones serán revelados. La hora del juicio se aproxima largamente demorada debido a la bondad y la misericordia de Dios. Pero la trompeta de Dios sonará, para consternación de los que estén vivos y sin preparación, y despertará las pálidas moradas de los muertos. Aparecerá el gran trono blanco y todos los justos muertos surgirán inmortales. (1 Corint. 6:9-10).

Alto, perece, urgente, retroceda

Conviene esperar: las personas que viven en unión libre pueden crear más problemas de los que se cree; están más expuesto a sufrir consecuencias emocionales, tales como sentimientos de culpa, desconfianza, baja autoestima. Y uno de los cónyuges abriga la secreta intención de cambiar
al otro, posiblemente lleve años esta relación, pero pueden faltar las bases y fundamentos y losprincipios morales, para proteger y preservar la felicidad plena. De lo contrario están abiertas las puertas a la tentación y peligro; que afrontamos hoy en un mundo cada vez más difícil e inmoral. (2 Timoteo 3:1-5).

Jugar con los sentimientos de otra persona puede destrozar un corazón.

El Señor Jesús reprendió a una mujer que vivía en pecado «adulterio”. Jesús le dijo: ve, llama a tu marido, y ven acá. Respondió la mujer y dijo: no tengo marido; porque cinco maridos has tenido y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad, le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta. (San Juan 4:17-18).

La juventud necesita ayuda (Galatas 6:7, 1 Juan 2: 14)

Los jóvenes están libres de decidir qué harán con la libertad que han ganado. Algunos la desperdiciarán, otros la cubrirán de oprobio; otros seguirán el pecado y ejemplo del rey Salomón: pero todo un ejército de jóvenes avanzaran como José, en la fila de los héroes juveniles de hoy.

Vino, lujo, mujeres idolatras derrotaron a Salomón (1 Reyes 11:1-11)

La lección que debemos aprender de la historia de esta vid a pervertida es la necesidad de depender continuamente de los consejos de Dios, de vigilar cuidadosamente las inclinaciones de nuestra conducta, de reformar cada hábito que tienda a alejarnos de Dios. Muchos como el rey de Israel siguen sus propios deseos carnales y establecerán vínculos matrimoniales no santificados. Muchos que comienzan su vida dentro de su esfera limitada con una mañana tan bella y promisoria como la tuvo Salomón en su excelso cargo, pierden su alma y arrastran a otros consigo a la ruina.

José fiel ejemplo para la juventud

Pocas tentaciones son más peligrosas o más fatales para los jóvenes que la tentación de la sensualidad y si se cede ante ella, ninguna resultará tan decididamente ruinosa para el alma y el cuerpo por el tiempo y la eternidad. (Gálatas 5:13; 19,24; ej.12:1, 13).

El bienestar de todo su futuro está en la balanza dependiendo de la decisión de un momento. José tranquilamente eleva los ojos al cielo en procura de ayuda, se quita su vestimenta exterior dejándola en manos de su tentadora, y mientras su vista brilla con firme resolución, en lugar de la pasión impía exclama: ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios? la victoria está ganada; huye de la seductora, estás salvado. (Eclesiastés 12:1)

Pero la fe e integridad de José habían de acrisolar sen mediante pruebas de fuego. La esposa de su amo trató de seducir al joven a que violará la ley de Dios. Hasta entonces había permanecido sin mancharse. con la maldad que abundaba en aquella tierra pagana; pero ¿cómo enfrentaría esta tentación, tan repentina, tan fuerte, tan seductora? José sabía muy bien cuál sería el resultado de su resistencia. Por un lado, había encubrimiento, favor y premios; por el otro, desgracia, prisión, y posiblemente la muerte. Toda su vida futura dependía de la decisión de ese momento. ¿Triunfarán los bueno principios? ¿se mantendría fiel a Dios? Los ángeles presenciaban la escena con indecible ansiedad. (Génesis 39:7-20).

Job hizo un pacto con sus ojos para mirar con deseo a otra mujer (Job 31:1)

Pero el hombre necio, engañado, comete adulterio y rompe sus votos matrimoniales, es infiel. Creyendo que esto le traerá satisfacción y no se da cuenta que está cavando la fosa de su propia tumba, lo que trae es remordimiento, ruptura, dolor y finalmente la misma muerte. (Apocalipsis 21:8).

Todavía hay esperanza para el pecador

Jesús le dijo a la mujer adultera: ni yo te condeno; vete y no peques más. Otra vez Jesús les hablo diciendo: yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. (San Juan 8: 10-11).

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