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El Matrimonio la felicidad plena

julio 7, 2021
El matrimonio la felicidad plena

El matrimonio es una unión legal de un hombre y una mujer en una sociedad para establecer un hogar, generar y criar hijos, y promover el consuelo y apoyo mutuos. (prov. 5:18-19).

El matrimonio fue una de las primeras dadivas de Dios al hombre, fue establecid0 por Dios en el edén, antes que el pecado entrara en el mundo. Génesis 2: 20-25. Dios creo al hombre varón y mujer. gn. 1.27-28. Adán fue creado primero, luego eva como ayuda idónea. gn. 2.18-23. Quería que la relación matrimonial fuera un medio para ennoblecer a ambos participantes y para facilitar el desarrollo de caracteres maduros y abnegados en padres y sus hijos.

Dios celebró la primera boda. de manera que la institución del matrimonio es una institución sagrada. (Marcos 10:7-8)

Dios quiere que el hogar sea el lugar mas feliz de la tierra, símbolo mismo del hogar celestial. Mientras llevan las responsabilidades matrimoniales en el hogar y vinculan sus intereses con Cristo apoyándose en su brazo, y en la seguridad de sus promesas arribos esposos pueden compartir en esta unión una felicidad que los ángeles elogian. Su debida conservación es garantía de bienestar y felicidad, su deterioro o degradación, causa de descomposición de la sociedad y, presagi de su ruina. ¿cuáles son los factores determinantes del éxito del matrimonio, ¿y cuáles los de su fracaso?.

Te Amo

¡Cuan significativas son estas palabras para dos Jóvenes! Pero cuanto más maravillosas resultan cuando nos son dichas por nuestro salvador quien desea que seamos felices y que encontremos gozo en relación del uno para el otro. (Proverbios 5:17-18).

Acerca del Matrimonio

El hombre no fue creado para que viviese en la soledad; había de tener una naturaleza sociable. Sin compañía, las bellas escenas y las encantadoras ocupaciones del edén, no hubiese podido proporcionarle perfecta felicidad. Aún la comunión con los ángeles, no hubiese podido satisfacer su deseo de simpatía y compañía. No existía nadie de la misma naturaleza y forma a quien amar y de quien ser amado. (Génesis 2:18).

Dios mismo dio a Adán una compañera. Le proveyó una ayuda idónea para él», alguien que realmente le correspondía, una persona digna y apropiada para ser su compañera y que podría ser una sola cosa con el en amor y simpatía. Eva fue creada de una costilla tomada del costado de Adán; este hecho significa que ella no debía dominarlo como cabeza, ni tampoco debía ser humillada y hollada bajo sus plantas como » un ser inferior, sino que mas bien debía estar a su lado como su igual, para ser amada y protegida por él. Siendo parte del hombre, hueso de sus huesos y carne de su carne, era ella su segundo yo; y quedaba en evidencia la unión intima y afecto que debía existir en esta relación.

Porque ninguno aborreció jamás a su – propia carne, antes la sustenta y regala por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y allegarse. a su mujer! y serán una sola carne. Así que no son ya más dos, sino uno.

El Pacto Sagrado

Por tanto, lo que Dios junto, no lo separa el hombre (Marcos 10:7-9; Efesios 5:29; génesis 2:24 ). Cuando se reconocen y obedecen los principios divinos en esta materia, el matrimonio es una bendición: salvaguardia la felicidad y la pureza de la raza, satisface las necesidades sociales del hombre y eleva su naturaleza física, intelectual y moral.

El propósito y el ideal de Dios siempre fue que la satisfación Juiciosa d el impulso sexual, este enmarcado en el decoro y el amor; dentro del matrimonio: cada uno tenga su propia esposa, y cada una tenga su propio esposo: no os privéis el uno al conyugal, y así mismo la otro en la vida. (1 corintios 7: 2-5). Honroso sea en todo el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgara Dios. (hebreos 13: 4).

Como encontrar al compañero ideal

¿Un casamiento feliz o desdichado?

El casamiento es algo que afectará vuestra vida en este mundo y en el venidero. Una persona que sea sincera no hará progresar sus planes en esa dirección sin saber si Dios aprueba su conducta.

La elección de esposo o esposa debe ser tal que asegure del mejor modo posible el bienestar físico intelectual, y espiritual de padres e hijos. De manera que capacite a unos y a otros para ser una bendición El para sus semejantes y una honra para su creador.

Cualidades de un buen esposo

Toda mujer debe averiguar si aquel con quien está por unir su destino es digno. ¿Cuál ha sido su pasado? .¿Es pura su vida? Es de un carácter noble y elevado el amor que expresa, o es un simple cariño emotivo? ¿puede encontrar verdadera paz y gozo en su afecto?

¿Le permitirá preservar su individualidad, o deberá entregar su juicio y su conciencia al dominio de su esposo. ¿puede ella honrar los requerimientos del salvador como supremos? (Efesios 5:25-30).

Será considerado con vuestra esposa, y tratada con respeto como a la compañera más frágil. (1 Pedro 3:7) será amoroso y paciente: esposos amada vuestras esposas, y no seáis ásperos con ellas. (Colosenses 3:19).

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amo a la iglesia, y se entregó así mismo por ella. Para santificarla. (Efesios 5: 24-29)

Cuando haya pasado la novedad del casamiento, ¿seguirá amándome? ¿será paciente con mis equivocaciones, o criticón, dominador y autoritario? El verdadero afecto disimula muchos errores; el amor no los discernirá.

¿Me ayudará esta unión en mi avance hacia el cielo? ¿aumentara mi amor por Dios y ampliara mi esfera de utilidad en esta vida?.

Cualidades que debe tener una buena esposa

Prudente: que sean prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus esposos (Tito 2:4 ,5; proverbios 19: 14; 31: 11, 12, 26-28).

Temerosas de Dios: Engañosa es la gracia, y fugas la hermosura: la mujer que teme al eterno, esta será alabada (proverbios 31 :30). La mujer debe ser una ayuda idónea para su marido. (génesis 2:18 génesis 24).

El Amor de Cristo por su Pueblo

El matrimonio es como el amor de Cristo por su pueblo tanto en el antiguo como en el nuevo testamento, se emplea el matrimonio para representar la unión tierna y sagrada que existe entre Cristo y su pueblo, los redimidos a quienes el adquirió al precio del calvario. Dice: No temas. por qué tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu redentor el santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado. Convertíos, hijos rebeldes, dice Jehová, porque yo soy vuestro esposo (lsaias 54:4, B; Jeremías 3:14) en el cantar de los cantares oímos decir a la voz de la novia: mi amado es mío, y yo suya (Cantares 2:16; 5:9,10; 4 :7).

El amor verdadero

El amor puro es sencillo en sus manifestaciones, y distinto de cualquier otro principio de acción. Un corazón egoísta puede ejecutar acciones generosas,
reconocer la verdad presente y expresar humildad y afecto exteriormente, y, sin embargo, los motivos pueden ser engañosos e impuros; las acciones que fluyen de un corazón tal pueden estar privadas del sabor de vida, de los frutos de la verdadera santidad, y los principios del amor puro. Debe albergarse y cultivarse el amor, porque su influencia es divina.

Cuando el amor es ciego

Dos personas llegan a conocerse, se enamoran ciegamente y cada una absorbe la atención de la otra. Se oscurece la razón. Y se depone el criterio. No quieren someterse a ningún concejo ni gobierno, sino que insisten en hacer su voluntad, indiferentes a las consecuencias. La infatuación que los posee es como una epidemia o contagio que tiene que seguir su curso, y no parece forma de detener las cosas. Quizá haya entre los que lo rodean quienes se den cuenta de que si los interesados se unen en en matrimonio serán desgraciados toda la vida. Pero son vanos todos los ruegos y las exhortaciones. Se. Han casado porque la pasión los impulsos y cuando
haya pasado la novedad del asunto, empezaran a darse cuenta de lo que han experimentado.

Casados pero felices

Aunque se susciten dificultades, congojas y desalientos, que ni el marido ni la mujer abriguen jamás el pensamiento de que su unión tiene sido un error o una decepción. Resuelva cada uno de los cónyuges ser para el otro cuanto le sea posible.

Siga expresándose mutuamente la manifestación es de afecto y cortesía que se tenían al principio. Aliéntense el uno al otro en las luchas de la vida. Procure cada uno favorecer la felicidad del otro. Haya entre ustedes
amor mutuo y sopórtese el uno al otro. Entonces el casamiento en vez de ser la terminación del amor, será más bien su comienzo. El calor del verdadero cariño, el amor que une un corazón al otro, es un auténtico anticipo de los goces celestiales.

Cuando uno se casa, hace mucho más que tomar para si una esposa o un esposo, y las obligaciones del matrimonio. Uno toma en sus manos como un sagrado mandato, un trocito de destino humano. El hombre o la mujer con quien nos unimos en matrimonio es algo más que un cuerpo que debe ser vestido y alimentado. Hay también un alma que considerar. Somos responsables por aquellos que se han colocado bajo nuestro cuidado, ya sea por matrimonio o por nacimiento. En esta forma, el matrimonio se convierte en algo extremadamente importante. (1 Pedro 3:7).

Vale la pena trabajar en favor de él, vale la pena edificarlo en forma correcta y comenzarlo debidamente. Vale la pena colocarle sólidos fundamentos.

DIJO EL SALMISTA: Si Jehová no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican (Salmo 127:1).

Esposos y esposas

Ni el marido ni la mujer deben fundir su individualidad en la de su cónyuge. Cada cual tiene su relación personal con Dios. A Él tiene que preguntarle cada uno: ¿qué es bueno? ¿qué es malo? ¿cómo cumpliré mejor el propósito de la vida? fluya el caudal del cariño de cada uno hacia aquel que dio su vida por ellos. Considérese a Cristo el primero, el último y el mejor en todo. En la medida que vuestro amor a Cristo se profundice y se
fortalezca, se purificará y fortalecer a vuestro amor mutuo.

EI espíritu que Cristo manifiesta para con nosotros es el espíritu que marido y mujer deben manifestar uno con otro. Andad en amor, como también Cristo nos amo.

Ni el marido ni la mujer deben pensar en ejercer gobierno arbitrario uno sobre otro . No intentéis imponer vuestros deseos unos a otros. No podéis
hacer esto y conservar el amor mutuo. Se bondadosos, pacientes, indulgentes, considerados y corteses. Mediante la gracia de Dios podéis haceros felices el uno al otro, tal como lo prometisteis al casaros.

El hombre la cabeza de la familia

La Biblia dice claramente que el esposo es el jefe de la familia. Casadas, estad sujetas a vuestro marido. Muchos maridos no leen más allá que «estad sujeta», pero debemos leer la conclusión de la orden que es: como conviene en el Señor.

Los maridos deben estudiar el modelo y procurar saber lo que significa el símbolo presentado en la epístola a los efesios (Efesios 5:22-30), el esposo ha de ser como el salvador. ¿Se destacará en la noble virilidad que Dios le dio, y procurará siempre elevar a su esposa y a sus hijos? ¿alentará en derredor suyo una atmósfera pura y dulce? mientras asevera sus derechos a ejercer la autoridad, ¿no cultivara tan asiduamente el amor de Jesús para hace de él un principio permanente que rija su hogar.

Sujeta tan solo a esposos que se sometan a Cristo

El marido debe estar bajo el gobierno de Cristo para representar la relación de este con la iglesia. Si es tosco, rudo, turbulento, egoísta, duro e intolerante, no diga nunca que el marido es cabeza de la esposa y que ella debe someterse en todo. Debemos tener el espíritu de Dios o no podremos tener armonía en el hogar.

Si la esposa tiene el espíritu de Cristo será cuidadosa en sus palabras; dominará su genio, será sumisa y sin embargo no se considerará esclava, sino compañera de su esposo. Si este es siervo de Dios este no se enseñoreará de ella. No será arbitrario ni exigente.

El amor necesita principios guiadores

Dijo Jesús: si me amáis guardad mis mandamientos (Juan 14:15) ¿nos hemos fijado en la defensas de los grandes puentes de las carreteras modernas? ¿qué sucedería si no hubiesen defensas? el lector diría: ¡oh caeríamos al abismo!. Podemos comparar las defensas del puente con los mandamientos de Dios; fueron dadas para nuestra seguridad y protección Nos mantienen dentro de ciertos limites. Nadie se atrevería a sugerir que se debían suprimir las defensas de los puentes, porque restringen nuestra libertad. El amor también necesita defensas. Necesita ser definido. De otro modo, podíamos confundirlo muy fácilmente con la emoción, o con la insistente llamada del deseo en el momento de la tentación.

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